El tinnitus sigue molestando igual que una obsesión — no por el sonido en sí, sino por la respuesta de alarma y la vigilancia y supresión que dispara. Cuanto más lo combates, más fuerte suena. Esto entrena lo contrario: quédate con el sonido, suelta las conductas de seguridad y deja que tu cerebro aprenda que es seguro. La meta no es el silencio — es que el sonido deje de mandar.
El tinnitus molesto se comporta como un bucle de TOC: una intrusión, una valoración de amenaza y luego compulsiones (comprobar «¿sigue ahí?», enmascarar, evitar el silencio). Cada compulsión da alivio breve y, en silencio, hace que el sonido importe más. La solución es exposición con prevención de respuesta, no supresión:
El tinnitus tiene distintos matices. Elige el más parecido y ajústalo hasta que la vista previa coincida con lo que oyes. Esto se vuelve tu semilla — y le dice a la app qué sonido competidor construir.
puro y estrecho ⟷ amplio y ruidoso
¿No coincide exacto? Acércate lo más posible — puedes recalibrar cuando quieras. Mantenlo apenas audible.
Vas a pasar 90 segundos con tu sonido presente, a propósito. Sin silenciar, sin comprobar. Primero, predice cómo irá — esta es la creencia que vamos a poner a prueba.
0 = del todo bien · 10 = insoportable
Valora la ronda que acabas de terminar — con honestidad, mirando atrás.
0 = del todo bien · 10 = insoportable
Esto no es una medida clínica. La victoria no es el silencio — es que te quedaste, el impulso pasó y fue más llevadero de lo que tu cerebro predijo. Repítelo y la predicción misma cambia.